La razón para comadriar
Todo comenzo con la tarea de Nicolás, muy sencilla de hecho: habla con tus abuelos de como se divertían de niños y que era lo más difícil de hacer sin tecnologia moderna, una cosa llevo a la otra y parece ser que una de las cosas más difíciles era lavar la ropa, entre una cosa y otra viendo fotografías antiguas me encontré con varias con un común denominador, las mujeres normalmente lavaban en grupos, mi imaginación empezó a volar y visualizaba mujeres de muchas edades poniéndose citas para ir todas al río a darle duro a la ropa llevando canastos llenos de trapos, las más jóvenes con pequeños niños detrás y las mayores con pasos lentos acompañándose, ahora ¿De qué podían hablar? Bueno parece ser obvio: de niños, crianza, maridos, medicina natural consejos de hogar, de sus propios sentimientos y opiniones, las mujeres mayores daban gala de experiencia mientras las más jóvenes seguramente escuchaban y ponían en práctica uno que otro consejo, que seguramente no siempre salía bien.
Bueno el caso es que ustedes me podran llamar loca, pero aparte de la dura jornada de que haceres y oficios a mano que hoy se solucionan con un click, había cierta felicidad en compartir con otras mujeres, cercanía emocional, apoyo mutuo, hoy día aún en esta cuarentena muchas mujeres vamos solas en esta obra maestra de ser madres, cambiamos el consejo de la vecina por el buscador de Google, ganamos una excelente asesoría médica pero estamos lejos unas de otras entre tantos afánes y trabajo reducimos las labores domésticas pero con ellas perdimos el chisme con la vecina, con la amiga, con la confidente y no todo se soluciona con la visita al doctor.
Ahora creeanme que jamás cambiaría mi lavadora, el agua potable en casa y la gran ventaja de la estufa a gas, pero si creo que necesitamos sacarle tiempito a echar lavadero a tener un rato entre chicas al fin porque al fin y al cabo el oficio no se hace solito.
Exelente
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